
... que te duele, que te quema, que te hace trizas, que no puedes con ello.
Eso es lo que pasa después de un sueño, bueno o malo, pero sueño al fin; los sentimientos te duelen, te queman, te hacen trizas... simplemente, no puedes con ellos y terminan por corromperte.
¿De qué están hechos? Tema de muchas películas, libros, canciones y cuentos, pero no importa, en realidad no tiene importancia. Los recuerdas, los vives (en el mejor de los casos), los exageras, le agregas cosas que te hubieran gustado que pasaran al contarlos; por eso, muchos de ellos no son más que mentiras. Pero los "reales", los bellos, los que perduran, son los que te duelen, los que no quieres contar, los que te dejan cicatrices de quemaduras, los que te hacen trizas, con los que no puedes lidiar al recordar. Sean buenos o malos, sueños al fin.
Tu mente lo hace de a poco. Días, semanas, tal vez meses, o quizás años. Sentimientos acumulados; corajes atravesados, celos estúpidos, hambres de otros días. Todo ello es parte de un tú, parte de ti, de tu basura, de tus desechos, de aquello que a veces reciclas con "ucronías".
Los bellos, los horribles, los que queman, golpean, hacen pedazos tu alma, los que cuentas sin querer y aumentas de emoción, son los verdaderos; que endulzan, que hieren, que gustan... que corrompen...